20 de mayo de 2018

De las setas a los labios (actualizado)


El euskera ziza, xixa, zuza (V, G) designa la llamada seta de primavera o de San Jorge (Calocybe gambosa), y tiene correspondencia en el aragonés (s)isón, usón1 (con el diminutivo -ón), con caída de la sibilante inicial debida seguramente a disimilación.

En cuanto a la etimología, nos parece verosímil relacionarla con la del castellano seta y su variante jeta (antiguamente xeta) 'hocico, morro', para las cuales el filólogo catalán Joan Coromines propuso un origen en el antiguo griego sēpta 'cosas podridas' (neutro plural de sēptós 'podrido')2, que aunque semánticamente inadecuado, fonéticamente nos acercaría al arameo siptā, septā 'labio' < semítico *ɬa(n)p-(at-). El significado original sería 'labio, excrecencia carnosa', y de ahí 'seta' por deriva semántica.

A su vez, la palabra semìtica estaría emparentada con el norcaucásico *tɬˀa:npV (NCED 949) y el indoeuropeo *leb- 'labio' > latín labrum (vulgar labium),  germánico *lip-. Y con un resultado velar de la africada lateral inicial tendríamos una palabra errante o Wanderwort reflejada en el indoeuropeo *g´ombh-o- 'bulto; cachete (mejilla, nalga)' (balto-eslávico, germánico), afroasiático *k/ganpVr- 'labio, morro', altaico *khómp[e] 'hongo' (EDAL 1119) y el urálico *kómpV 'seta'. 
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1 Prestada como usún al roncalés, cuyos fitónimos son mayoritariamente de origen aragonés.
2 De ahí palabras como sepsis o antiséptico. J. Coromines (1973, 2008): Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, p. 505.

23 de enero de 2018

Castellano sapo (actualizado)


El castellano sapo *sappu es una voz prelatina que se encuentra también en asturianu, gallego-portugués y gascón. Dialectalmente, la palabra castellana tiene la acepción de secundaria de 'gusano pequeño', como en el compuesto gusarapa, gusarapo1, cuyo primer elemento está relacionado con gusano y que significa además 'renacuajo'.


Tenemos también la forma vascorromance zapo2, que encontramos en aragonés y euskera dialectal, así como el euskera apo, apho, afo, con pérdida de la sibilante inicial. De esta voces se derivan respectivamente el castellano regional zampoño 'sapo' (con -m- epéntica), y el labortano apoño 'sapito', ambas formas diminutivas. Igualmente, en el castellano regional de Álava encontramos zampaburu, zampaburro 'renacuajo' (López de Guereñu), un compuesto cuyo segundo miembro es buru 'cabeza' (con etimología popular de burro) y que corresponde al euskera (s)apaburu, apoburu, apaburo.


De la misma raíz, pero con el sufijo galorrománico -ardV, que sirve para formar adjetivos3, tenemos el vizcaíno zaparda 'lota (un pez aplanado de río)' y zapardote (V, G) '(hombre) rechoncho, regordete'. A este sufijo le corresponde el euskera -al, que encontramos en el euskera occidental (V, G) zapal 'aplastado', zapaldu (zapatu en el resto de dialectos) 'aplastar', el baztanés zapalotre 'lota' y la forma alavesa zapalburu 'renacuajo', que en otros dialectos aparece como zahalburu, (t)xalburu, buru xahal debido a una etimología popular de (t)xahal 'ternero'.


Y con el sufijo despectivo -arr- tenemos las formas zapalarro (AN?), apalarro (BN), zaparrote (V) '(hombre) rechoncho, regordete'. Éste es precisamente el origen del aragonés chaparrudo/a 'rechoncho/a' y el castellano chaparro 'persona rechoncha'4, con etimología popular de chaparro 'mata de encina'. Existe también el castellano regional chaparrudo, que designa una especie de pez (Gobius niger).

En cuanto a la etimología, se ha propuesto en la literatura una posible relación con el grupo de palabras que en diversas lenguas IE designan el sapo (antiguo prusiano gabawo, eslavo *ʒā́bā, latín būfō) o la lota (holandés medio quappe, quabbe, alemán Quappe < germánico *kwappō(n)), que al igual que el kartvélico *dʒ́webu- 'sapo' muestran una variación en la consonante inicial debida posiblemente a fonosimbolismo. En mi opinión, y sin excluir una relación más lejana con dichas palabras, el pariente más próximo sería el semítico *tlˁabb- 'una especie de lagarto'5, con cognatos en chádico occidental *tɬˀumb-, cushítico meridional *tɬambVʕ- 'rana', bereber *zˁVbb-, omótico *tˀibb- 'una especie de pequeño insecto que vive en el agua', a partir del afroasiático *tɬˀamb- (Militarev-Stolbova).
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1 Asturianu guxarapa, guxarapu, euskera (alto navarro) usalapa, uxalapa.
2 Es posible que la voz gascona deriva también de ésta, pero no es posible confirmarlo al ser el gascón una lengua seseante al igual que el resto de variedades occitanas.
3 Por ejemplo, el antiguo francés testard 'cabezudo' (mod. têtard 'renacuajo'), derivado de teste 'cabeza' (mod. tête). 
4 De aquí el euskera txaparro (S) 'persona rechoncha' y txapar (V) 'persona de baja estatura'. 
5 El albanés šapε 'lagarto' y el griego sēpós 'un tipo de serpiente o lagarto cuya mordedura produce sed y quemazón' son sin duda préstamos de origen semítico.

Castellano chabola (actualizado)



El castellano chabola es una palabra que designa un tipo de construcción precaria realizada con materiales de desecho en los suburbios de las grandes ciudades y proviene del euskera txabola (V, G) 'choza, cabaña', (S, R) 'caseta de carabinero'*tsa-bolla2donde *tsa- es probablemente un artículo fosilizado y *bolla es el origen del euskera õla (R), olha (Z) 'cabaña', (L) 'habitación, morada', empleada con el significado de 'lugar' en voces como egurrola 'almacén de leña' (de egur 'leña') y topónimos como Ametzola (de ametz 'melojo'), Gisasola (de (g)isats 'retama'), Urkiola (de (b)urki 'abedul'), etc.



Existe además el verbo derivado olhatü (Z) 'permanecer en las cabañas; ir a los prados (en transhumancia)'.  La vocal nasal inicial en roncalés apunta a una labial inicial *b- en proto-euskera, lo que relacionaría -muy probablemente por vía de préstamo- con el occitano bòrda3, con un desarrollo del grupo -rd- -seguramente a través de una consonante retrofleja- en la lateral fuerte /lligual que su homónima ol(h)a 'fragua, herrería', ol(h)atu (BN, Z) 'golpear con violencia', cuyo origen es el céltico *ordā (f.) 'martillo' (cúmbrico medio orth, bretón orz)4.





Por otro lado, tenemos el topónimo extremeño las Hurdes (con el sufijo de plural -es), así como el estremeñu sahurda/çahurdachafurda, sahurdón/çahurdón 'choza'5, a partir de una forma prefijada *tsa-furda~*tsa-purda paralela a la vasca y de la que derivan el asturianu zaburda 'pocilga', zaburdiu 'tugurio; choza o cabaña de pastores', castellano zahurda 'pocilga', así como el portugués chafurda 'pocilga, choza inmunda; barrizal donde se revuelcan los cerdos'6. 

Es muy posible que el significado de 'pocilga' provenga de una palabra homónima reflejada en el occitano bòrda 'suciedad, inmundicia; desechos vegetales arrastrados por el agua' (Alibèrt), así como el euskera (alto navarro) borda-zizari 'lombriz de tierra grande', un compuesto de zizari, zizare 'gusano, lombriz', y que relaciono con el trácico purda 'pantano'.
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Con variantes xabola, txaola, etxabola, etxol(a), itxola, algunas de las cuales presentan una etimología popular a partir de etxe 'casa'. 
Aunque lingüistas como Coromines (DECH, p. 306-307) han propuesto un préstamo del antiguo castellano javola (moderno jaula), tomado a su vez del antiguo francés jaole (moderno geôle) < latín caveola, diminutivo de cavea 'jaula', esta etimología me parece del todo inadecuada tanto desde del punto de vista fonético como el semántico.
3 Existe también la forma masculina *ordo- (antiguo irlandés ord, gálico Ordo-). Ver R. Matasović (2009): Etymological Dictionary of Proto-Celtic, p. 300.
4 Que pasó al aragonés (donde existe también la forma buerda) y al propio euskera. Esta palabra designaba originalmente un tipo de edificación rústica (generalmente de piedra) utilizada como cuadra o almacén de herramientas o productos agrícolas, pero modernamente y en algunas regiones como Iparralde (País Vasco-francés) se refiere a una granja o casa de campo.
5 También chafardo. En estremeñu, /h/, /ç/ equivalen a /j/, /z/ en castellano.
6 De aquí chafurdar 'revolcarse en el barro'.

21 de enero de 2018

El romance pirenaico (actualizado)
















De acuerdo con los estudios pioneros de Saroïhandy (1913) y Elcock (1933), recogidos posteriormente por García de Diego1, el aragonés y el gascón pirenaicos (especialmente su variedad bearnesa) presentan una serie de rasgos comunes con el euskera que los diferencian del hispanorrománico y el occitanorrománico, como la conservación de las oclusivas sordas intervocálicas del latín (p.ej. aragonés bexica, rete, ripa) la sonorización de las oclusivas sordas tras las sonantes /m, n, l, r/2 (p.ej. aragonés cambo, fuande3, xordica)

Asimismo, la toponimia del NO de Cataluña (Pallars y Ribagorza) y Arán4, estudiada por Joan Coromines, presenta coincidencias con el euskera como la pérdida de -n- intervocálica, por ejemplo en los topónimos pallareses Solau, Cerbiu5. En mi opinión, estas isoglosas constituyen los restos de un romance desaparecido durante la Alta Edad Media que el propio García de Diego bautizó como pirenaico6 y que junto al mozárabeformaría parte de un subgrupo pirenaico-mozárabe dentro de las lenguas romances, cuyas variedades no han llegado hasta nuestros días al ser suplantadas por los romances norteños durante la Reconquista. 

Asimismo, en su expansión desde el núcleo originario del Pirineo navarro en época visigótica (teoría de la vasconización tardía), el euskera primitivo absorbió también una serie de variedades lingüísticas a las que denomino colectivamente con el nombre de vascorromancecuyos restos peduran en forma de capas de léxico fosilizado en el propio euskera. Y es que aunque éste tenga cientos de préstamos latino-romances, solo una pequeña parte fue adaptada a su fonología nativa, mientras que la mayoría muestra en mayor o menor medida evoluciones propias de las lenguas romances.

Otro rasgo del pirenaico no compartido con el euskera8, aunque con paralelos en diversos dialectos suritálicos y sardo, es el tratamiento retroflexo de /ll/ (p.ej. aragonés castiecho, castieto, gascón castèth, castèt)presente también en algunas variedades del asturiano occidental, donde se denomina "che vaqueira" por asociarse con los vaqueiros de alzada, un grupo étnico de pastores trashumantes.
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Notas sobre el pirenaico (1940) y Manual de dialectología española (1946).
La sonorización tras /r/ es rara en euskera. 
Frente a esta forma tenemos la forma común fuen.
Territorio que históricamente pertenecía a la Corona de Aragón y cuya lengua vernácula es una variedad de gascón.
5 En general, la interpretación de la toponimia de estas regiones pirenaicas a partir del euskera histórico realizada por Coromines es un desastre sin paliativos. Por ejemplo, mientras el lingüista catalán hace derivar Sorguen (Pallars) del euskera sorgin 'bruja', sería más verosímil relacionarlo con sorgain 'hombro', un compuesto de sor- 'espalda' y gain 'cima'. 
6 Esto no quiere decir que este autor compartiera necesariamente nuestra visión del pirenaico como una lengua románica independiente y cronológicamente anterior a la implantación de los romances históricos en aquellas regiones.
7 Aunque el arabista Federico Corriente ha propuesto la denominación alternativa de romandalusí, ésta no ha encontrado eco entre el resto de especialistas.
8  Los ejemplos que he podido reunir son extraordinariamente raros: katxo (BN), katxu (L) 'callo', potto (Bazt) 'potro, caballito', potxa (V) 'potro', potx (V, G) 'interjección con la que se llama al pollino', frente a pullo (L, BN, Z), pollo (Z), pollu (Z) 'burro'.